jueves, 2 de septiembre de 2010

Ilusión...

Pues eso es lo que estoy sintiendo ahora mismo, ilusión por cosas que había dejado de sentir, y estoy empezando a hacerlo nuevamente. Son ilusiones por temas relacionados con amores, pero esta ilusión, es un poco extraña, ya que no sé exactamente como me encuentro con esta persona, ni lo que pasa por su cabezita, así que también tengo algo de desconcierto.

A mi personalmente, me está llenando de muchas cosas que tenía latentes, y que me hacen sentir bien. Solo con un beso, una caricia, una mirada, veo que tengo sensación de bienestar, y eso me gusta.

No sé tampoco cuanto durará esta sensación, ni si yo simplemente solo soy una pieza más de su juego, pero eso nunca se sabe, bueno, rectifico, a veces si se sabe, solo que no queremos saberlo, no queremos verlo. En este caso, la verdad, yo es que no sé que soy.

Pero en realidad, es mejor así, y así deben ser las cosas, no se puede racionalizar todo, medir todo, las cosas vienen tal y como vienen, y hay que aprovecharlo, lo que dure, y ya está, y eso es algo que no suelo hacer, y me refiero a aprovechar mis oportunidades, sobre todo, por miedo, y desconfianza hacia mi mismo muchas veces.

Necesito ganar mucho aún en confianza en mi mismo, toda la que tengo para unas cosas, me falta para otras verdaderamente importantes, como es el amor, los amigos, la familia, aunque en este respecto, últimamente me estoy con más fuerzas, no me cuesta tanto expresar lo que siento hacia mi familia, y siempre me ha costado mucho, y eso me disgustaba.

Me sentía muchas veces un extraño en la familia, un extraño con mis sobrinos, mis hermanos, mis padres…, y ahora por suerte, esa sensación me está desapareciendo.
Quizás lo hiciera por miedo, el ser el bicho raro, pero ya no me siento así, por miedo a quererles más de la cuenta, el miedo de no agradarles en ciertos aspectos, el miedo a encajar en una familia en la que al ser el menor, pues he visto como todos mis hermanos se casaban, tenían niños, hablaban de cosas que no me interesaban lo suficiente, y a mi, claro, sin quererlo, estas cosas me iban pesando, todos con sus casas, maridos/mujeres, niños…

Ya no me pasa, o al menos de momento, porque he descubierto que mi felicidad depende mucho de ellos, de cómo se encuentran, y de que yo, lógicamente, no soy como ellos, ni tengo (al menos de momento) las mismas metas, ni tengo porque tenerlas, y además, ellos me aceptan así, y yo creía que ya iba dejando de encajar ahí.

El caso, como comento, es que estoy más ilusionado en estos aspectos de mi vida, y sin embargo mucho menos en otros aspectos como lo es mi vida laboral, que me sigue pareciendo una losa, que no me deja tiempo para dedicarle algo a esas tantas cosas que necesito y con las que disfruto.

Además, el trabajo no me llena, no me gratifica, solo me ayuda a seguir para adelante otro mes, y eso se tiene que acabar, necesito al menos tener un poco de entusiasmo cuando voy a trabajar, ya que se me va la vida en ello.

Una frase que leí hace unos días, me gusto muchísimo, y es que tiene toda la razón, y dice así, “Nos pasamos la vida esperando que pasen cosas, y al final, lo que se nos pasa es la vida”.

Hay que coger las riendas, no seguir esperando y esperando, hay que actuar, hay que hacer algo al respecto, y no obcecarnos con los objetivos, que quizás, nunca se lleguen a cumplir, así que vive y disfruta en medida de lo que puedas el día a día, que esta vida se nos vá.

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