martes, 22 de junio de 2010

Otra boda más, otra boda menos...

Bueno, pues este fin de semana ha tocado boda, de dos amigos, no de uno de ellos y su pareja; y es que llevaban tanto tiempo saliendo juntos, que nos conocemos desde los 15 años, tanto a mi vecina, como al compañero. Es decir, Patri y Antonio.
Fue una boda civil, otra más, que cada vez voy más a bodas civiles, en vez de religiosas, y la verdad, lo agradezco. Cada vez que he ido a una boda religiosa, me doy cuenta y cada vez más y más claro, de la falsedad de este tipo de bodas, pero como está instaurada, y hay personas, a las que sus creencias les impone casarse de este modo, pues parece, que a veces toca.

Pero lo curiosos es que la mayoría de personas que veo que se casan así, en realidad ni son creyentes, ni practicantes, ni nada, vamos, que sigo sin entender como lo hacen de este modo.

Las bodas Civiles, pues son en su mayoría, para temas legales, porque los amigos que tengo que se han casado por lo civil, es por las ventajas que les da el hecho de estar casados, y llevan ya, o muchos años viviendo juntos, o con niños, o lo que sea, y realmente, no necesitan un papelito que declare que van a seguir amándose eternamente, que ojala, pero eso no lo hace el papel, lo hacen las personas, la pareja.

Independientemente de lo que yo piense de las bodas, mi texto de hoy no va de esto, va de la celebración en sí, de los amigos que ahí nos reunimos, muchos que nos vemos a menudo, y otros que por cuestiones de trabajo, están lejos, o han iniciado una nueva vida lejos de aquí, u otros que simplemente, pues van recorriendo su propio camino, y al final, vas teniendo menos cosas en común, y acabas perdiendo el contacto.

Allí estábamos de todos los tipos, y la verdad, me alegré enormemente de volver a estar con algunos amigos que hacía tiempo que no estaba, y todos juntos.
Suena a tópico, pero es así, hay amigos, que aunque se pierdan los caminos por otros derroteros, cuando estas con ellos, es como sino hubiese pasado ni un día atrás de verlos; tienes la misma confianza, complicidad, y eso para mi, tiene un gran valor.

Fue emocionante, cuando subieron algunos otros amigos a decir unas palabras de la pareja, unos más, otros menos, pero todos, recordando buenos momentos, y otros que no tanto. Pero fue cuando subió Antonio, el novio, a hablar, cuando, no había dicho ni dos palabras, y se puso a llorar, y fue increíble, todos con el nudo en la garganta, y digo todos, y con la lagrima de felicidad!, que tan feliz me hace, y que hace que crea que todavía existe hueco para el amor verdadero.

Lo pasé muy bien, toda la celebración, aguante como un campeón hasta última hora, cosa rara en mí, pero es que estaba a gusto, muy bien.

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